Los 14 alérgenos obligatorios, cómo debe informar un restaurante, qué pasa con las trazas y los errores más comunes. Y cómo lo resuelve Restmatik.
Son los del anexo II del Reglamento (UE) 1169/2011. Hay que informar de ellos cuando están en el plato, aunque sea en una forma modificada (una salsa, un rebozado, un caldo).
El anexo recoge algunas excepciones concretas. Texto completo: Reglamento (UE) 1169/2011, anexo II.
El Reglamento (UE) 1169/2011 incluye los alérgenos entre las menciones obligatorias (artículo 9.1.c) y, en su artículo 44, deja claro que también son obligatorios en los alimentos que se sirven sin envasar, que es lo que hace un restaurante. Para el reglamento, los restaurantes, bares y comedores son «colectividades». Se aplica desde el 13 de diciembre de 2014.
En España, la forma de dar esa información la concreta el Real Decreto 126/2015. La regla general es que esté por escrito: en la carta, en carteles o en un soporte junto al alimento. El artículo 6.5 permite otros medios, como darla de palabra, si se cumplen estas condiciones:
Es decir: «pregunte al camarero» solo vale si detrás hay un registro escrito, plato a plato y al día.
Un plato sin gluten en la receta puede tener riesgo si se fríe en el mismo aceite que las croquetas o se corta en la tabla del pan. Eso es contaminación cruzada, y para un celíaco o un alérgico importa tanto como la receta.
El Reglamento 1169/2011 trata la «posible presencia no intencionada» de alérgenos como información voluntaria (artículo 36), que no debe inducir a error ni ser ambigua o confusa. En la práctica:
Limpieza, utensilios separados y orden en la cámara forman parte de tu plan de autocontrol: mira el APPCC digital para restaurantes.
Casi nunca falla la carta el día que se imprime. Falla semanas después, cuando la cocina ha cambiado y el papel no.
Se cantan en sala o se escriben en una pizarra, sin alérgenos. Necesitan la misma información que la carta fija.
El nuevo chorizo, pan rallado o caldo lleva otros alérgenos. La receta es la misma, pero la carta ya no dice la verdad.
Una salsa con un toque de mostaza, un crujiente de frutos secos encima. Pequeños cambios que nadie apunta.
Sulfitos en el vino de la salsa, gluten en un caldo de pastilla, leche en un embutido. Mira siempre la etiqueta del producto.
El cliente lo dice en sala, pero la comanda llega sin la nota, o con una nota que nadie cruza con la receta.
Si la información está solo en la cabeza de una persona, el día que falta nadie sabe responder.
Los alérgenos se guardan una vez, en el ingrediente, y la carta los calcula para cada plato. Cuando cambias un ingrediente, cambia en todos los platos que lo usan.
Marcas los alérgenos y el origen (vegetal, lácteo, huevo, pescado, carne…) en cada ingrediente. El plato suma los de su receta y tú puedes corregir el resultado: lo que fijas a mano manda.
Si a un ingrediente le faltan datos, la ficha del plato te avisa. En la carta, ese plato sale como «información incompleta, consulta al personal».
El cliente filtra por dieta (vegano, vegetariano, sin gluten) y oculta los platos con cualquiera de los 14 alérgenos. Los que tienen trazas o datos incompletos también se ocultan.
Las trazas las indicas tú en el plato. La etiqueta «Sin gluten» solo aparece si la confirmas; si no, la carta dice «sin gluten en sus ingredientes».
Si el camarero escribe en la nota «celíaco», «sin lactosa» o «alérgico a los frutos secos», el TPV lo cruza con los alérgenos del plato: aviso en rojo si lo lleva, en gris si faltan datos. La nota llega a cocina con el plato.
Con la receta y los datos nutricionales, la carta muestra las kcal por ración (≈) y permite filtrar «hasta X kcal».
La carta QR está incluida en todos los planes, también en el Base de 39 €/mes, y se actualiza al momento al cambiar un plato o un ingrediente: no hay que reimprimir nada. Más detalles en carta digital para restaurantes. Y para enseñar el plato antes de pedirlo, los platos en 3D en la carta.
Con el extra de IA (5 €/mes en Base, incluido en Pro) puedes pedir una propuesta de alérgenos para tus platos. Es solo un punto de partida: esos platos no pasan los filtros «Sin…» hasta que tú confirmas sus alérgenos uno a uno.
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